
MisioPharma elaboró la primera muestra de aceite de cannabis en su propio laboratorio con insumos (flores de cannabis) que quedaron de la cosecha del año pasado. El producto aún no pasó por los controles de calidad porque el equipamiento necesario para este proceso llegará en los próximos días a la provincia.
No obstante a que la elaboración de esta pequeña muestra de aceite de cannabis fue más con el propósito de probar y poner a punto el laboratorio recién estrenado, según explicó ayer a PRIMERA EDICIÓN el presidente de MisioPharma, Francisco Malica, “no podemos pasar por alto este hecho que es para nosotros histórico porque tiene una relevancia simbólica”.
En noviembre se cumplen tres años de la creación de MisioPharma, esta empresa del Estado provincial creada para desarrollar y producir aceite de cannabis medicinal. Este proyecto comenzó a plasmarse en el plano físico este año cuando se asignaron los fondos (cerca de medio millón de dólares) para comprar el equipamiento para secar, procesar y desarrollar el aceite de cannabis.
Hace pocas semanas llegaron los equipos para montar el laboratorio que ya está instalado y se aguarda aún la llegada del equipamiento para el área de control de calidad del aceite. Ya recibieron además el aparato de secado (que mide casi tres metros de ancho) que será instalado en las próximas semanas. Se trata de un secador que permite procesar alrededor de 50 kilos de materia prima.
“Tenemos proyecciones de los tiempos que llevará cada etapa pero no depende sólo de nosotros, porque dependemos de los proveedores, transportistas y otras personas con las que interactuamos. No obstante, el objetivo es tener todo el equipamiento montado para poder procesar las primeras flores de cannabis que la Biofábrica cosechará a fines de septiembre”, confirmó Malica.
Al respecto, el responsable de la planificación y producción del laboratorio, el ingeniero químico Emiliano Díaz, indicó que tienen un cronograma de actividades con las diferentes etapas del proyecto para la elaboración del aceite medicinal de cannabis, desde la planificación hasta la obtención del producto.
“En la actualidad, estamos en la etapa de cierre de la construcción y equipamiento, ya adquirimos e instamos el 80% de los equipos que requerimos para poder desarrollar el aceite de cannabis y estamos en la puesta a punto de esos equipos que requieren ajustes de variables para que, cuando tengamos la disponibilidad de materia prima, podamos comenzar a producir el aceite que en un primer momento será para epilepsia refractaria”, precisó.
Lejos de la producción artesanal, MisioPharma avanza a paso firme para poder cumplir con un proceso de producción controlado y bajo rígidos criterios de calidad del aceite de cannabis medicinal. “El proceso de secado debe permitir obtener la materia prima con ciertos requisitos de humedad para que pueda iniciar el proceso de extracción de los cannabinoides (el Cannabidiol y Tetrahidrocannabinol)”, indicó el ingeniero químico.
Todo el proceso se rige por normas que garantizan la calidad del producto, desde el ingreso al laboratorio como los dispositivos instalados dentro del mismo: un sistema de ventilación que garantiza la presión positiva que evita la contaminación cruzada al mantener presurizado el espacio para que el aire de afuera no se desplace hacia adentro del laboratorio.
Para lograr la calidad de agua y aire de máxima pureza que se requiere, se instaló en la zona exterior del laboratorio un gran compresor de clase cero para alimentar las bombas peristálticas que se mueven por aire comprimido pues, como se trabaja con solventes, se evitan los sistemas eléctricos que puedan generar alguna chispa. Además, cuentan con un tanque pulmón que comprime el aire, almacena el aire húmedo que luego pasa por un secador antes de ser enviado al laboratorio… es un aire limpio de bacterias, es el aire más puro que en la actualidad puede lograrse.
Tienen instalado también un tanque de almacenamiento de agua purificada, “está previsto que generemos agua ultrapura como un subproducto destinado a ensayos clínicos, para lo cual adquirimos un equipamiento de purificación de agua”, contó el ingeniero.
Consultados sobre cuánto tiempo resta para que el aceite de cannabis medicinal elaborado por MisioPharma llegue a los pacientes, la directora técnica del proyecto, la farmacéutica Fernanda Rodríguez, anticipó que primero se deben culminar una serie de pasos en el marco de las buenas prácticas de manufacturas farmacéuticas que requiere un sistema de control de calidad y una serie de documentos y protocolos que están en pleno de desarrollo.
“Lo más difícil es tener ordenado estos requerimientos documentales para que encuadren el proceso, las validaciones y los protocolos para que nuestro producto sea de la calidad que buscamos… entonces será el momento de largarlo al mercado, previa autorización del Ministerio de Salud de Misiones y de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”, señaló Rodríguez.
Por su parte, Malica se refirió al carácter de “investigación y desarrollo a pequeña escala” del aceite medicinal de cannabis que persigue MisioPharma; “nosotros no seremos una gran industria, pero tendremos una capacidad de producción que nos permitirá proveer una cierta cantidad de aceites. Seguramente, cuando lleguemos esa etapa se incorporarán al equipo más recurso humano específico”.
Si bien el laboratorio está pensado para una elaboración y desarrollo a escala piloto, indicaron que se puede procesar la materia prima y almacenarla para su posterior extracción de propiedades para la producción del aceite de cannabis.
Nota realizada por Primera edición
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